Es apropiada cuando una persona siente que necesita sanar algo a nivel energético, físico, mental, emocional, psicológico y/o espiritual. Cuando tiene problemas crónicos o graves. O, simplemente, porque quiere ponerse en orden Integral. Al contrario que en otros tipos de sanación que necesitan de muchas sesiones a lo largo de mucho tiempo. Su incidencia en el ADN se ha demostrado en la práctica y en laboratorios científicos; ha ayudado a sanar enfermedades graves como el cáncer, SIDA, autismo, trauma, depresión, adicciones y muchas otras. También es benéfica en otras condiciones crónicas y post-operatorios. Personas sin problemas de salud a menudo encuentran una experiencia de plenitud más amplia.
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